Las obras de William Faulkner más vivas que nunca

Durante este 2012 se conmemora los cincuenta años de la muerte de uno de los mayores escritores de la literatura universal William Faulkner. Un hombre querido por muchos y considerado como uno de los principales referentes por todos aquellos que querían ocupar un lugar en la literatura. Por esta razón se pretende homenajear a Faulkner de la mejor manera posible: con la reedición de algunas de sus obras tanto en formato papel como digital, soporte que está ganado presencia entre los lectores.

La novela “La mansión” reaparece con una nueva traducción mientras que su libro “Cartas escogidas” incluye más de cincuenta escritos inéditos. En él, la inquietud por el dinero o su paso por Hollywood forman parte de uno de las obras más emblemáticas del escritor estadounidense. Y es que, “Cartas escogidas”, publicada de forma póstuma, reúne los escritos que el Premio Nobel redactó desde 1918 hasta su muerte. La reedición de estas obras ya está disponible en la red por lo que los lectores pueden disfrutar, a través de sus e-books, de la lectura de unos de los autores que fue considerado como el rival estilístico del gran Ernest Hemingway.

Los grandes maestros de la literatura reconocen la labor de William Faulkner durante sus más de treinta años de dedicación. El colombiano Gabriel García Márquez considera que el libro “El villorrio” es “la mejor novela suramericana jamás contada” mientras que el Premio Nobel Mario Vargas Llosa sostiene que sin Faulkner “no hubiera habido novela moderna en América Latina”.

El Sur, protagonista de sus relatos 


A lo largo de su trayectoria el escritor estadounidense William Faulkner publicó diecinueve novelas, noventa relatos y cuentos, y doce ensayos. La mayoría de sus argumentos radican en un único lugar que, a pesar de ser ficticio, es protagonista de numerosas aventuras. Este lugar es el condado de Yoknapatawpha.

Faulkner era muy correcto a la hora de escribir. El argumento de sus novelas no estaba dedicado a la lucha entre las clases sociales, algo muy habitual en los escritos de pleno siglo XVIII. Sino que, el escritor estadounidense, va mucho más allá y pretendía averiguar las tensiones existentes entre los clanes familiares propios de su querido Sur.