El Premio Carlos Fuentes ya es una realidad

EL OBSERVADOR
El Gobierno de México ha revelado la creación del Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria, en honor a uno de los escritores más relevantes de finales del siglo XX. “Es un reconocimiento al hombre que hizo más grande el tiempo mexicano”, ha establecido Consuelo Sáizar, presidenta del consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

El galardón, dotado económicamente de 250.000 dólares, reconocerá las obras más destacadas de los escritores en español y será entregado los 11 de noviembre de cada año, día que corresponde al nacimiento de Fuentes. El panameño murió el pasado 15 de mayo pero en sus más de 84 años deleitó a una gran cantidad de lectores con ensayos y novelas de gran envergadura entre los que destacan “La muerte de Artemio Cruz”, “Aura” o “Terra Nostra”, obras que, sin duda, catapultaron al escritor a los más altos estándares de las letras.

La repentina muerte del panameño propició la puesta en marcha de este proyecto. El reconocimiento persigue el objetivo de consolidar a México como la plataforma intelectual del español del siglo XXI. Aunque no son iguales, el galardón guarda relación con el  premio Cervantes y es que, ambos persiguen una misma meta: homenajear a unos hombres con unas obras inmensas en el mundo de las letras.

Con la creación de este premio se anima a las nuevas generaciones a continuar el legado de uno de los mayores maestros de la literatura universal: Carlos Fuentes.

Carlos Fuentes vuelve a las librerías


A pesar de su repentina muerte el pasado 15 de mayo, el autor Carlos Fuentes no nos abandona. Y es que, el autor panameño vuelve a las librerías con “Personas”, libro póstumo publicado por la editorial Alfaguara. En él, se recorren las amistades que Fuentes tenía con intelectuales, literatos, políticos y artistas.

Una de las más destacadas es la del poeta chileno Pablo Neruda. En “Personas”, Fuentes le sitúa como el precursor de la literatura moderna en América Latina. “Su enorme alcance se debe a que asumió los riesgos de la impureza de la imperfección y, también, de la banalidad”, afirma en una de sus páginas.