“Tokyo Sanpo”, garabatos que cambian vidas


¿Quién podía imaginar que unas anotaciones y unos cuantos dibujos creados para el mero recuerdo de aquel fantástico viaje llegarían a ilustrarse en un libro de aventuras? Las fotografías ya no son el único modo de dejar constancia de lugares visitados alrededor del mundo. Y es que, los diarios de viaje se han convertido en la mejor manera de plasmar esos recuerdos, una forma de aconsejar a todo aquel que quiera seguir nuestros pasos y visitar determinados monumentos que en una guía turística de un país quizás se pasen por alto y, por qué no, en una forma de abrirse hueco en el mundo literario.

Esta es la historia del diseñador francés Florent Chavouet, quien recorrió en una bicicleta abandonada la ciudad de Tokyo durante seis meses, escribiendo y dibujando todo aquello que le llamó la atención durante su estancia. Nunca imaginó que aquellos garabatos le cambiarían la vida, su intención no era publicar un libro sino dejar constancia de su experiencia en la capital nipona. Sin embargo, cuando regresó a su ciudad natal un editor le propuso que reorganizase todas aquellas anotaciones e ilustraciones y buscase un hilo argumental para crear una obra literaria a la que llamó “Tokyo Sanpo”.

Comenzó con su llegada al aeropuerto de Narita, pasando por la pesadilla del jet lag, la desesperante búsqueda hasta que encontraron él y su novia un hogar y por último la rutina. Cada mañana cogía la bici y se perdía por las calles de Tokyo con su cuaderno de dibujo y una silla de camping. Cada capitulo se corresponde con uno de los barrios que visitó durante los seis meses. En ellos se observan desde mapas con los principales lugares de interés de la zona hasta las casas de los habitantes de la localidad para así poder comprender mejor su cultura y cómo viven los japoneses.

Cuando plasma su entorno, Chavouet dibuja hasta el más mínimo detalle que observa entre sus calles, puentes, ultramarinos y rascacielos adornados con neones. El libro no solo contiene edificios y paisajes sino también objetos que le llamaron la atención como las pegatinas de las manzanas que inundan la ciudad nipona o un pan de molde de peluche.

Todas y cada una de las ilustraciones vienen acompañadas de divertidos comentarios sobre curiosidades de Tokyo y experiencias vividas: “El segundo piso súper guapo, 33m2, en un barrio muy chulo todo lleno de verde y unos desniveles raros”.

Sin duda, un libro esencial para todos aquellos que quieran visitar Japón y no sepan por dónde empezar ni qué visitar.